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EL TRIANGULO DE LAS BERMUDAS Y OTROS ENIGMATICOS TRIANGULOS - 2
¿Pero por qué se menciona únicamente una de estas zonas, el Triángulo de las Bermudas? Es muy sencillo: esta zona, por su ubicación geográfica, es la que registra un mayor tráfico marítimo y aéreo. Sólo es comparable a ella el «Triángulo del Diablo», en el Mar del Japón o también llamado Mar del Este, que también se ha ganado una cierta fama de lugar maldito. Los restantes «triángulos» caen en zonas marítimas de escaso o nulo tráfico marítimo o aéreo (ya hemos dicho que dos de ellas corresponden a los Polos), y esto explica que raramente se las mencione.
¿Por Qué Los Triángulos?
¿Cómo se explica la distribución tan regular que tienen los triángulos (o habría que llamarlos «rombos») sobre la superficie del planeta? Se han barajado varias hipótesis para explicarlos. Barry Goodman, en el excelente estudio que ha consagrado al tema, señala que estos doce puntos sobre el globo terráqueo, y las líneas que los unen, definen un objeto sólido con quince lados triangulares. Este objeto sería parecido a un cristal o a una piedra preciosa perfectamente tallada. Para explicar esta extraña disposición podemos plantearnos tres posibilidades:
Un fenómeno natural de rara simetría, cuyo ejemplo más claro lo encontramos en los cristales.
Establecimiento deliberado de una configuración simétrica por parte de seres inteligentes, con fines que se nos escapan (los misteriosos círculos que aparecen en campos de cereales ingleses podrían ser algo parecido), y
Una combinación de a y b, o sea el establecimiento de una configuración simétrica por seres inteligentes, aprovechando un fenómeno natural preexistente de naturaleza simétrica.
Barry Godman estuvo bastante cerca de la verdad -como veremos más adelante- al formular esta teoría. El único fenómeno natural preexistente digno de tenerse en cuenta tiene que estar forzosamente relacionado con el geomagnetismo, del que no lo sabemos todo ni mucho menos. Una cosa que sí sabemos, por ejemplo, es que los polos no han ocupado siempre su posición actual, sino que se han desplazado sobre la superficie de la Tierra en el transcurso de las edades geológicas. Las partículas magnetizadas de mineral de hierro que se encuentran en algunas rocas muy antiguas apuntan hacia otro Polo Norte magnético distinto del actual. Pero sería muy sorprendente que los antiguos polos magnéticos hubiesen coincidido con tanta precisión con los puntos regularmente espaciados de los «triángulos» actuales. Eso significaría que el eje del planeta ha ido cambiando sucesivamente de inclinación un número «exacto» de grados y minutos, como un mecanismo de relojería gigantesco, lo que nos lleva casi a desechar esta explicación.
Inversión De Los Polos
Sin embargo, hay una ciencia novísima que nos puede enseñar algunas cosas. Esta ciencia es el Paleomagnetismo. Hay dos hechos sorprendentes, comprobados por esta joven ciencia: 1. ° los continentes han derivado millares de kilómetros en la superficie del globo; y, 2.° el campo magnético terrestre se ha invertido periódicamente, pasando el polo Norte a ser el polo Sur y viceversa... La primera constatación reivindica definitivamente la teoría de la «deriva de los continentes», establecida en 1910 por el alemán Wegener. Pero el Paleomagnetismo no nos explica la existencia espaciada de los triángulos...
No obstante, nos dice algo inquietante de veras: la Tierra se encuentra en el umbral de un cambio de polaridad. Es decir, que de un magnetismo normal pasaremos a un magnetismo invertido. ¿Cómo afectará este hecho en la vida de los seres que pueblan el globo? Misterio. No subsiste ningún testimonio vivo de un cambio de polaridad para contárnoslo... Quizás estos cambios de polaridad podrían explicar las épocas glaciales, la extinción de los grandes saurios e incluso la aparición del hombre.
Una Tripulación Desvanecida
El 5 de diciembre de 1945 el vuelo 19, una escuadrilla de cinco aviones torpederos Avenger, provistos de un equipo de navegación muy sofisticado, levantaron vuelo desde la base aeronaval de Fort Lauderdale, en Florida, en una misión de rutina. Todo se desenvolvía normalmente cuando repentinamente, al cabo de una hora y media de vuelo, el teniente Carlos G. Taylor informó con preocupación a la torre de control que estaban perdidos y que no podían distinguir la superficie del océano.
La torre pidió entonces a los aparatos que se dirigieran hacia el oeste, pero la respuesta del oficial fue aún más sorprendente que su primera afirmación: "No sabemos dónde está el oeste. Todo parece falso, extraño. No estamos seguros de ningún rumbo. Incluso el océano no parece ser el mismo de siempre".
Como el contacto radial quedó interrumpido, un gran hidroavión bimotor "Martin Mariner" fue enviado en auxilio de los aviones, pero éste desapareció tan misteriosamente como ellos. De este modo seis aviones y veintisiete hombres se desvanecieron en unas pocas horas, sin que ninguna explicación racional fuera descubierta por la comisión investigadora de la Marina ni por varias revelaciones posteriores.
Desapariciones Inexplicables
Si bien el vuelo 19 sigue siendo el caso más famoso, no es un caso aislado, ya que la lista de víctimas del Triángulo de las Bermudas es larga. Por lo demás, es esta frecuencia anormalmente alta de desapariciones en comparación con las de otras zonas marítimas, junto a otras razones, lo que dio origen a la fama de este lugar. Así, entre 1945 y 1975, 37 aviones, más de 50 barcos e incluso un submarino atómico, con toda su tripulación, se evaporaron sin causa aparente y sin que se haya encontrado ningún cuerpo ni resto alguno.
Notorio es el caso de Cyclop, un carbonero de la Marina norteamericana con 308 hombres a bordo, entre los cuales estaba el cónsul general Alfredo Gottschalk, que desapareció misteriosamente en 1918. 30 años más tarde un avión de transporte DC3 sufrió la misma suerte mientras se encontraba a unas 50 millas de Miami. El último mensaje del capitán informaba a la torre de control que todo estaba bien y que esperaba las instrucciones para aterrizar.
Como hecho curioso cabe señalar que, con excepción del vuelo 19, las víctimas no envían jamás la menor señal pidiendo auxilio sino a menudo incluso un poco antes del drama que su travesía se desenvuelve en forma completamente normal.
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